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La dieta antifúngica mejoró mi piel

Siempre he tenido una piel muy mala. Sufrí de acné agudo en la adolescencia y después mi piel ha estado siempre llena de rojeces, deshidratada, con las líneas finas muy marcadas. Y la cosa siempre ha empeorado en invierno, con la sequedad del ambiente, mi piel ha estado siempre enormemente irritada.

La persona que me ayudaba a tratar la piel, Montse, siempre me decía que yo debía de tener alguna intolerancia alimenticia porque la reacción de mi piel era muy acusada. Siempre me decía que algo estaba mal en mi interior, que no daba los nutrientes adecuados a mi cuerpo y que mi piel me avisaba a su manera.

Cuando empecé la dieta antifúngica mi piel mejoró enormemente y es que al intentar acabar con mi candidiasis también eliminé todos los alimentos que eran nocivos para mi piel. Así que cuidándome por dentro mejoré por fuera.

La dieta antifúngica ayuda a luchar contra la Candidiasis pero al mismo tiempo también mejora el estado de nuestra piel y también de nuestro pelo.

A continuación es detallaré algunos alimentos que la dieta antifúngica prohíbe y que además estropean nuestra piel.

Alimentos que provocan problemas en la piel

Azúcar

El azúcar provoca inflamación y envejecimiento prematuro. Además se ha demostrado que también empeora los cuadro de acné y de rosácea.

Una piel que sufre de exceso de azúcar presenta líneas de expresión y arrugas en la frente, ojeras muy marcas, piel demasiado fina y sobretodo un rostro apagado.

El consumo excesivo de azúcar provoca en nuestro organismo un proceso que se conoce como glicación: las moléculas de glucosa de los alimentos reaccionan con las moléculas de proteína de nuestro cuerpo y engendran otra proteínas más grandes, llamadas ‘proteínas glicosiladas’, que nuestro organismo no puede destruir ni liberar. Con el tiempo, las proteínas glicosiladas se acumulan en nuestras células de la piel, alrededor de las fibras de colágeno y elastina, y las terminan por romper. Como consecuencia, la piel envejece.

Alcohol

El alcohol provoca envejecimiento prematuro (debido a su alto contenido en azúcar), además de deshidratación.

Además el alcohol también causa adelgazamiento de la piel y aumenta la red de vasos sanguíneos de nuestro rostro, sobre todo en las mejillas, lo que desencadena lo que conocemos como enrojecimiento facial.

La piel que más sufre con el consumo repetido de alcohol es la piel madura. El alcohol provoca que se intensifiquen las arrugas ya existentes y desencadena un picor generalizado y eccemas por la sequedad.

El consumo habitual y de altas cantidades de alcohol provoca la aparición de lesiones a nivel cutáneo de tipo vascular que se conocen como telangiectasias de mayor o menor tamaño (las famosas «arañas vasculares»).

Alimentos fritos

El consumo excesivo de alimentos fritos provoca inflamación. Con la ingesta masiva de alimentos fritos se produce un exceso de ácidos grasos omega 6 y una escasez de ácidos grasos omega 3.

El exceso de grasa que provoca la toma de alimentos fritos impide que el proceso de circulación de la sangre se realice de manera correcta. De esta forma se impide que el oxígeno llegue a la piel y ésta luce deshidratada y opaca, además de que se pierde elasticidad y favorece el envejecimiento prematuro

Lácteos

El acné y el eccema están estrechamente relacionados con el consumo de alimentos lácteos.

Los lácteos contienen proteínas como son las caseínas tipo 1 y las betacaseínas de tipo 1 que pueden producir reacciones exacerbadas a nivel inmunológico; es decir, tienen la capacidad de aumentar los episodios de enfermedades autoinmunes de la piel como pueden ser la psoriasis, el vitíligo o algunos tipos de dermatitis.

El lácteo que más afecta a la piel es la leche. En cambio ningún estudio ha demostrado que los lácteos fermentados como por ejemplo los yogures y el kéfir provoquen problemas como el acné.

Quizás porque en el proceso de fermentación, tanto en el caso del kéfir como en el yogur, la lactosa se convierte en ácido láctico y durante el proceso también se eliminan las proteínas como las caseínas. Además durante el proceso de fermentación se incorporan al yogur y al kéfir lactobacilos y bifidobacterias que son dos probióticos que mejoran la capacidad inmunológica a nivel microbioma intestinal. Y a mejor microbioma intestinal, mejor piel.

Hidratos de carbono refinados

Los hidratos de carbono refinados se descomponen en moléculas de azúcar al poco de digerirse, causando en la piel los mismos problemas que ya hemos visto en el azúcar: inflamación y envejecimiento prematuro.

Además se ha demostrado que los carbohidratos refinados también empeoran el acné.

Sal

Un sobreconsumo de sal provoca deshidratación en la piel.

Además se ha demostrado que comer mucha sal puede causar enfermedades alérgicas e inflamatorias.

Un estudio publicado en la revista Science Translational Medicine señala que la sal o el cloruro de sodio ocasiona la formación de células Th2, las cuales son las responsables de causar las enfermedades en la piel.

Cafeína

La cafeína aumenta la producción de la hormona del estrés, el cortisol. La secreción de esta hormona aumenta la producción de aceite en la piel, provocando acné y también deshidratación.

Aparte de la cafeína, otro factor que también afecta a la piel es cómo tomamos el café. Entre los ingredientes clave de una taza de té o café están la leche y el azúcar, dos de los cuatro principales desencadenantes dietéticos que contribuyen a los brotes de acné y a los problemas cutáneos.

Soja

La soja tiene algunos beneficios para la piel pero como tiene la capacidad de imitar a los estrógenos puede empeorar los problemas derivados del acné hormonal

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