Salud

¿Por qué el intestino permeable puede acarrear tantos problemas de salud?

El intestino permeable, técnicamente conocido como hiperpermeabilidad intestinal, quiere decir básicamente que existen fugas en nuestro revestimiento intestinal.

Debemos tener en cuenta que el el revestimiento intestinal es muy extenso. Cuando esta pared intestinal está dañada, es cuando se producen dichas»fugas». Y esto permite que cosas como productos de desechos y toxinas, proteínas de los alimentos, bacterias y otros compuestos se filtren a través de las membranas y entren en el torrente sanguíneo.

Introducción a la Hipermeabilidad intestinal

En la antigüedad, los médicos de la época creían que ciertas enfermedades se originaban por desequilibrios en el estómago, término que denominaron hipocondriasis. En griego antiguo, hipocondrio se refiere a la parte superior del abdomen. A medida que la ciencia y la tecnología evolucionaron, haciendo posible la detección de bacterias, parásitos y virus bajo un microscopio, el concepto de hipocondriasis fue rechazado. Con el tiempo, el significado de la palabra también cambió: comenzó a referirse a alguien que estaba excesivamente preocupado por tener una enfermedad médica grave.

Sin embargo, en las últimas dos décadas, la medicina ha vuelto a reconocer el papel que juega el intestino en muchos desequilibrios y enfermedades crónicas. Parece que el antiguo concepto de hipocondriasis en realidad tiene bastante de verdad y la medicina moderna apenas está comenzando a explorarlo.

El término «intestino permeable» ha estado atrayendo mucha atención en los últimos años. Se ha asociado con muchas enfermedades diversas y no solo con las relacionadas con el tracto gastrointestinal. Pero, seguramente muchos os preguntaréis ¿qué es realmente el “intestino permeable”?

¿Qué es el intestino permeable?

El intestino permeable es esencialmente cuando el revestimiento intestinal se convierte en poroso. Cuando el intestino presenta un buen estado de salud, éste presenta muchas microvellosidades. Estas microvellosidades (que son vellos en forma de dedos) ayudan a aumentar el área de absorción en nuestro intestino. Y por lo tanto ayudan a absorber nuestros nutrientes y al mismo tiempo a eliminar los desechos. Si estas microvellosidades se dañan, puede provocar que la barrera intestinal se vuelva «permeable» y que nuestro revestimiento intestinal se vuelva poroso con lo que no absorbemos correctamente todos los nutrientes que ingerimos ni tampoco podemos eliminar correctamente los desechos que generamos durante el proceso.

Para entenderlo más fácilmente, es como si nuestro intestino se comportara como un colador de cocina. Su función principal es la de separar el líquido y las partículas pequeñas de las más grandes. Nuestros intestinos, ya de por si, tienen pequeños «poros», como los de los coladores, que solo permiten el paso de líquidos o moléculas muy pequeñas. Si la pared intestinal está dañada y es «hiperpermeable», esto permite que productos de desecho como por ejemplo toxinas, o proteínas de los alimentos, o bacterias u otros compuestos se filtren a través de las membranas y entren en el torrente sanguíneo.

Cuando estos cuerpos «extraños» llegan al torrente sanguíneo, el sistema inmunitario se pone en alerta y genera una respuesta a lo que ven como «algo peligroso», lo que ocasiona inflamación, desregulación inmunitaria o también diferentes tipos de enfermedades.

Permeabilidad intestinal: los reguladores

Sufrir una permeabilidad intestinal leve resulta un tanto habitual. Pero un intestino saludable, tiene su propia dinámica para repararlo o solucionar un cierto grado de desequilibrio.

Por ejemplo, las enzimas proteasas y antiproteasas son responsables de escindir ciertos receptores en las superficies celulares de la pared intestinal que influyen en su permeabilidad. También ayudan a reducir la inflamación al suprimir la actividad de citoquinas específicas y factores de crecimiento.

Otro componente importante en la regulación de la permeabilidad intestinal es la zonulina. La zonulina es una proteína que se sintetiza en las células intestinales y hepáticas y ayuda a modular la permeabilidad de la barrera intestinal. Un aumento en la zonulina hace que los orificios del «tejido intestinal» sean más grandes, lo que permite que las partículas grandes pasen al torrente sanguíneo.

Uno de los reguladores más importantes de la permeabilidad intestinal es la flora intestinal. Tener un microbioma intestinal equilibrado es esencial para mantener intactas las uniones estrechas de la pared intestinal. Un microbioma intestinal desequilibrado puede causar inflamación e hiperpermeabilidad de la pared intestinal, lo que lleva a un crecimiento excesivo de bacterias malas, levaduras y hongos que ingresan a través de la pared intestinal.

Intestino permeable y enfermedad

Bien, ahora que hemos hablado sobre qué es el intestino permeable, tenemos que hablar de porque es un problema tan y tan importante.

La razón por la que el intestino permeable es un problema tan grande es que las bacterias, las toxinas, las proteínas de los alimentos y otras moléculas más grandes, una vez que atraviesan la pared dañada, se reconocen como cuerpos extraños en el torrente sanguíneo. Esto hace que el sistema inmunológico se vuelva loco, causando inflamación y desregulación inmunológica.

El intestino permeable juega un papel importante no solo en afecciones gastrointestinales como la enfermedad celíaca, la enfermedad de Crohn y el síndrome del intestino irritable, sino que estudios recientes han demostrado que está asociado con una variedad de otras afecciones como artritis, alergias, asma, autismo, enfermedad hepática, obesidad, enfermedades mentales y una serie de enfermedades autoinmunes que incluyen lupus, esclerosis múltiple, tiroiditis de Hashimoto y artritis reumatoide.

¿Cómo puedes saber si tienes el intestino permeable?

El intestino permeable puede presentarse de varias maneras, pero los síntomas más comunes son:

  • Sensibilidades alimentarias
  • Sinusitis
  • Fatiga
  • Estreñimiento y/o diarrea
  • Dolor e inflamación de las articulaciones
  • Migrañas y dolores de cabeza
  • Acné, rosácea u otros problemas de la piel
  • Problemas de peso
  • Reflujo
  • Ansiedad y/o depresión

Pero llegados a este punto seguramente os preguntaréis.

¿Cuáles son realmente las causas el intestino permeable?

El síndrome del intestino permeable puede desencadenarse por una dieta inadecuada, intolerancias alimentarias, exposición a toxinas ambientales, desequilibrio bacteriano o incluso estrés crónico.

Desencadenantes dietéticos

Sensibilidades alimentarias

La sensibilidad a ciertos alimentos puede ser la causa principal a los síntomas asociados con el intestino permeable. Las sensibilidades o intolerancias alimentarias se consideran una de las enfermedades crónicas de más rápido crecimiento. De hecho, se considera que ya afectan a más del 20% de la población en los países industrializados.

Gluten y Gliadina

El consumo habitual de gluten y gliadina (proteínas del trigo) pueden ocasionar permeabilidad intestinal ya que su consumo aumenta los niveles de zonulina. Ya hemos visto anteriormente que la Zonulina hace que el revestimiento intestinal tenga fugas. De hecho, incluso las personas que no son celíacos, las proteínas de gluten y gliadina les hacen aumentar los niveles de Zonulina y pueden aumentar la permeabilidad intestinal.

Cafeína

La cafeína no solo sobreestimula la acidez en el estómago, sino que la cafeína, que también se parece mucho al gluten, puede contribuir a la permeabilidad intestinal de la misma forma en que lo hace el gluten.

Lácteos

La caseína, una proteína en los productos lácteos, también aumenta la inflamación del intestino ya que la pasteurización destruye las enzimas, lo que dificulta la digestión del azúcar de la lactosa.

Azúcar

El azúcar es el principal combustible de las levaduras, las bacterias malas y los parásitos que habitan en nuestro sistema digestivo y en nuestras mucosas. Cuando consumimos muchos alimentos que contienen azúcar, éstos organismos crecen desmesuradamente y conducen a nuestros intestinos a la disbiosis. O para entenderlo mejor, el número de bacterias malas que habitan en nuestro sistema intestinal supera con creces a nuestras bacterias buenas. Todas las toxinas que producen estas bacterias malas desencadenan una inflamación en nuestro intestino que puede ocasionar intestino permeable.

Alcohol

No me gusta ser un aguafiestas, pero, por desgracia, el alcohol puede dañar el revestimiento intestinal de muchas maneras diferentes. Aparte de que contiene muchísimo azúcar, el alcohol también daña el páncreas lo que puede disminuir la secreción de enzimas digestivas y afectar el funcionamiento del intestino.

Las enzimas digestivas son las encargadas de descomponer y digerir los alimentos que consumimos y sin una buena descomposición y digestión dificultamos el buen hacer del revestimiento intestinal. Además el consumo de alcochol también reduce la producción de prostaglandinas. Estas sustancias son las encargadas de mantener la inflamación bajo control.

Otras Causas

Toxinas

Todos los días estamos expuestos a miles de toxinas. Contaminantes industriales, petroquímicos, metales pesados, pesticidas, aditivos alimentarios, productos farmacéuticos, productos de limpieza, productos de higiene y compuestos cosméticos y plásticos son ahora parte de nuestra vida cotidiana. Si bien nuestro cuerpo tiene cierta capacidad natural para procesar y eliminar toxinas, hay tal cantidad de contaminantes que nuestro cuerpo no tiene capacidad para procesarlos.

Los estudios han demostrado que las toxinas ambientales tienen la capacidad de alterar nuestro delicado ecosistema intestinal. De hecho, pueden inhibir nuestras funciones metabólicas vitales y causar inflamación. Además, Las toxinas también actúan como si fueran fuego y queman el revestimiento intestinal, lo que conduce a sufrir de permeabilidad instestinal.

Estrés

En nuestra mucosa intestinal se encuentra una red de fibras nerviosas y células neuronales que están directamente conectadas a nuestro cerebro. Por lo tanto, el cerebro puede afectar fácilmente la función intestinal. (supongo que muchos de vosotros habréis escuchado eso de que el intestino es el segundo cerebro).

Diversos estudios han demostrado que el intestino es especialmente vulnerable a la presencia de estrés crónico que puede causar cambios en la secreción gástrica, la motilidad intestinal y la permeabilidad de la pared intestinal.

Medicamentos

Tomar en exceso algunos medicamentos bastante comunes puede causar permeabilidad intestinal. Algunos de estos medicamentos son: los corticosteroides, los antibióticos, los antiácidos y algunos medicamentos para la artritis.

Desequilibrios hormonales

Los desequilibrios en varias hormonas, incluidos el estrógeno, la progesterona, la testosterona, las hormonas tiroideas y las hormonas del estrés, también pueden causar intestino permeable, ya que nuestros intestinos dependen de que los niveles hormonales sean los correctos para funcionar correctamente.

Deficiencia de Vitamina D

Diversas evidiencias han demostrado que una deficiencia de vitamina D puede provocar inflamación del intestino y también disbosis intestinal. Por lo tanto, tener unos niveles óptimos de Vitamina D resulta vital a la hora de proteger el intestino ante la llegada de bacterias patógenas o cándidas.

Y ahora vamos a lo importante

Soluciones naturales para combatir la permeabilidad intestinal

Afortunadamente, existen formas de curar un intestino permeable y, de esta manera, disminuir el riesgo de padecer muchas enfermedades crónicas. Es vital tanto tratar la causa como curar el daño existente a través de la dieta y los suplementos alimenticios. La curación de un intestino permeable se puede hacer en cuatro pasos simples:

Eliminar los causantes de la permeabilidad intestinal

Cada persona es un mundo y es importante determinar lo que te está provocando el síndrome de la permeabilidad intestinal. En algunas personas viene provocado por algunos alimentos (de los que quizás ignoran que son intolerantes) como por ejemplo: El gluten, el trigo, los lácteos y los huevos. También puede venir provocado por otros alimentos como por ejemplo el maíz, las nueces, el tomate…

Aunque si que es importante recordar que es importante evitar el consumo de: azúcar, cafeína, alimentos transgénicos y los granos sin germinar tanto como sea posible.

Además también es de vital importancia reducir la exposición a toxinas o el uso crónico y prolongado de antibióticos o el consumo de aditivios alimentarios o agua del grifo.

Reducir el estrés

Dormir lo suficiente, hacer ejercicio, salir a la naturaleza, mantenterse positivo… es muy importante intentar manejar el estrés para poder disfrutar de una buena salud intestinal.

Equilibrar la microbioma intestinal

Después de descubrir y eliminar los causantes del desequilibrio intestinal es el momento de alimentarse con alimentos que ayuden a reparar la pared intestinal.

Es el momento tomar batidos verdes, caldos de huesos, alimentos prebióticos y probióticos,

Para los que no los conozcáis, los probióticos son varias formas de bacterias buenas que resultan imprescindibles para reequilibrar el ecosistema intestinal y evitar que proliferen las bacterias nocivas o los patógenos. Algunas fuentes de alimentos que se consideran probióticos son: chucrut, kimchi, kombucha y yogur de coco.

YOGUR DE COCO

Suplementar con nutrientes para restaurar una función intestinal saludable

Alimentar el cuerpo con diferentes nutrientes para restaurar la salud intestinal. Algunos de estos nutrientes son:

Nutrientes como el zinc y el magnesio.
Los nutrientes como el zinc y el magnesio son esenciales para la producción de ácido estomacal. Este ácido es el encargado de descomponer correctamente los alimentos. Al mismo tiempo estos nutrientes son importantes para el buen funcionamiento del sistema inmunitario.

Enzimas
Las enzimas ayudan a garantizar que tu comida se digiera por completo. Su función es la de evitar que las partículas de alimentos y las proteínas mal digeridas dañen la pared intestinal.

L-Glutamina
L-Glutamina es otro gran nutriente. La glutamina es un aminoácido antiinflamatorio esencial para la reparación y el mantenimiento del revestimiento intestinal.

Vitamina A
La vitamina A mantiene las membranas mucosas y la función inmunológica saludable.

Vitamina D
La vitamina D es vital para proteger el revestimiento de tu intestino y, al mismo tiempo, controlar la disbiosis.

Cúrcuma (curcumina)
La cúrcuma (curcumina) es un poderoso agente antiinflamatorio que ayuda a normalizar la función y la salud intestinal.

Quercetina
La quercetina, un flavonoide vegetal, mejora la integridad de la barrera intestinal y reduce la liberación de histamina presente en las reacciones alérgicas.

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